LinkedIn es la red social más influyente para el ámbito empresarial. Sirve para hacer numerosos contactos que, en ocasiones, terminan en ofertas de trabajo. Este es el uso más común pero, para las compañías, es una plataforma idónea para buscar trabajadores y clientes. Y lo mejor es que muy pocas explotan esta última virtud.
Para empezar, debes definir bien tu estrategia. Cura bien el contenido, elige adecuadamente el tono con el que lo compartirás y, sobre todo, preocúpate por que sea interesante. El autobombo constante es contraproducente. Una empresa que está muy segura de lo que hace no tiene problema en compartir contenidos ajeno y de calidad. En esta fase deberás definir cuánto vas a publicar, con qué frecuencia. Y piensa muy bien el porqué.
En segundo lugar, tienes que buscar aquellos clientes que te interesan. Investiga cuáles de sus trabajadores (si son los directivos, todavía mejor) están en LinkedIn y contacta con ellos. También investiga con quién trabajan. Es decir, a tu competencia. Si compartes contenido interesante y enseñas de qué eres capaz, podrás enviarle una propuesta que mejore aquello que tienen. Eso sí: debes tener claro el tono con el que lo haces. Si eres muy directo, deberás estar a la altura y ser el proveedor de sus sueños.
En LinkedIn también hay grupos con los que podrás ser muy influyente y aprender de otras empresas de tu sector. Si consigues que tus competidores te sigan, podrás dirigir las tendencias hacia donde tú quieras. Es decir, llevarlos al terreno donde tú te mueves mejor.
En definitiva: define una estrategia adecuada (no dudes en contratar una asesoría de comunicación para ello), lee mucho, trabaja la red social con mimo. Mantén una relación estrecha con tus clientes actuales y potenciales y no dudes en proponerles mejoras. Recuerda que ellos, al igual que tú, quieren una cosa muy simple (¡y complicada!): vender, cada día, más.
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