Más allá de las nuevas oportunidades de negocio de las que hablábamos en el último post, una población más envejecida también supone un cambio en el perfil del consumidor. Aecoc, la patronal de fabricantes y distribuidores de productos de gran consumo, ha realizado recientemente un estudio en el que analiza los hábitos de compra de la población “sénior”, es decir, mayor de 65 años.

Según los datos del informe, esta parte de la población se caracteriza por realizar compras menos planificadas que el resto de compradores. De hecho, a medida que aumenta la edad, disminuye la planificación en el punto de venta. Así, mientras un 72% de los compradores de entre 50 y 64 años planifica su compra, a partir de los 65 sólo lo hace un 62%.

Además, el estudio también revela algunas de las preferencias de estos consumidores, y que pueden servir de indicativo para las empresas que quieran dirigir sus productos a este segmento de la población. El colectivo sénior valora especialmente que los platos precocinados tengan ingredientes más naturales (34%) y, en el caso de postres, lácteos y yogures, que aporten beneficios para su salud (31%).

El canal de compra mayoritariamente escogido por los seniors es el supermercado, al que acuden el 94% de forma habitual una media de 3 veces por semana. La tienda especializada de barrio es el segundo tipo de establecimiento más habitual (46%), seguido del mercado (32%). De estos datos se desprende que el comprador senior es el que más actos de compra a la semana realiza, aunque el volumen y tique medio de su cesta es menor que el del resto de colectivos.

 

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